Michael Bublé, Luisana Lopilato y las muecas machistas que ya no pasan desapercibidas

Written by on 13 abril, 2020

Es muy frecuente que los manuales escolares post ley de Educación Sexual Integral (ESI) describan al femicidio como la punta de un iceberg. Es decir la parte visible de una estructura que esconde otras formas de agresión, anteriores y mucho más imperceptibles, que no son solo interpersonales sino que también involucran a los medios de comunicación, la Justicia, la distribución de la riqueza y de las tareas domésticas y los prejuicios de toda calaña. La metáfora del iceberg se ajusta sorprendentemente para describir la situación que deja el descubierto la trasmisión en vivo, por Instagram, que hicieron anoche Luisiana Lopilato y su marido el cantante canadiense Michael Buble. Y para entender la catarata de repudios que generó durante toda la madrugada.

Lopilato hizo su descargo horas después de las críticas, aclarando que “conoce bien a su marido”. Dijo que quienes señalaron el comportamiento de su esposo eran “personas malintencionadas que salen a hablar cualquier cosa sin conocer nada de nuestra familia”. Seguramente, más importante que la anécdota y de si Luisiana Lopilato es o no una víctima (o se visibiliza como tal), sean sus repercusiones. Eso quiere decir que las muecas machistas que en otras épocas hubieran pasado sin gloria ahora aparecen en el foco de los debates. 

Lo que ayer nomás en nombre del humor, de la cortesía o de la “vida íntima de la pareja”, se perdía bajo las profundidades, ahora queda expuesto al rojo vivo. La violencia sacada a relucir ante millones de espectadores, puesta en gestos, palabras, movimientos mínimos que parecen nuevamente sacados de una escena de manual de ESI, ya no son gratuitos.


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